Accidente Policia Local

0 comentarios admin Por admin El 26 de Noviembre de 2007

policia local accidenteFrancisco Javier González es un policía local que ingresó clínicamente muerto en el hospital el pasado 3 de agosto después de que un coche lo arrollara cuando perseguía en moto a un ladrón, en la Ronda de Capuchinos casi a la altura del Hotel Macarena. El agente salió despedido y recorrió en el aire una distancia de 38 metros. En su vuelo chocó contra un semáforo y el golpe le arrancó el casco de cuajo. Aterrizó con la cara en el suelo y sufrió un traumatismo craneal con derrame cerebral, rotura de tibia y peroné, fractura de muñeca y radio y del tabique nasal. En el hospital le daban por muerto.

 

Ayer, todavía con muletas, desayunaba en el restaurante La Raza junto a sus 24 compañeros que recibirán hoy una condecoración en el Teatro Lope de Vega con motivo de la festividad de San Clemente, patrón de la Policía Local. “No recuerdo mucho del accidente, sólo el golpe y que luego vi un torbellino de colores. Después me desperté en el hospital. Allí estuve un mes y todavía estoy haciendo rehabilitación”, cuenta este policía mientras soporta algunas bromas de sus compañeros. “Es que me pasa de todo. El año anterior intervine en un atraco a un supermercado en Ramón y Cajal y el atracador me rompió el codo. Corrí detrás de él 600 metros con el codo roto, pero lo pillé”. Este agente se llevó ayer una alegría porque podrá recoger la medalla vestido de uniforme, pese a que el protocolo municipal desaconseja utilizar el traje oficial con las muletas. “Puede parecer una tontería, pero para mí es muy importante recoger la medalla vestido de lo que soy, sobre todo después de pasar unos meses bastante malos”. La de Francisco Javier González es quizás la historia más impactante de los condecorados de este año porque estuvo a punto de perder la vida. Entre los galardonados hay policías que recibirán la medalla al mérito por sus trayectorias dentro del cuerpo y otros que la recogerán por servicios especialmente destacados. Entre ellos están, por ejemplo, los agentes que salvaron la vida a la mujer que recibió un impacto de un cohete en el brazo el día de Navidad en Nervión. “Estábamos muy cerca e incluso nos cruzamos con el coche de los dos jóvenes que lanzaron el cohete. Cuando llegamos la mujer casi que no tenía brazo. El 061 me decía por teléfono que le hiciera un torniquete, pero ¿dónde? si no había carne para poder atar nada”. Rafael González, un oficial que lleva 24 años en el cuerpo, fue uno de los policías que detuvo a los dos autores de esta agresión cuando entraban ya en el garaje. “La colaboración ciudadana fue fundamental, la gente nos dio la matrícula del coche y sacamos pronto dónde vivían. Por eso los cogimos en unos minutos. Otro ciudadano me ayudó a presionar la axila de la mujer y taponar la herida. Entre los dos le salvamos la vida. Yo pensé que se moría allí, la mujer no reaccionaba, estaba en estado de shock y había dejado un reguero de sangre en el suelo de más de 25 metros”. La víctima no llegó a perder el brazo porque el cohete no le dañó la arteria humeral y porque fue atendida muy rápido, mientras que los dos presuntos autores pasaron una temporada en prisión. También recibirán la medalla al mérito policial dos agentes que entraron en un piso de la calle Molineros para reducir a un hombre que intentaba suicidarse prendiendo fuego a varias bombonas de butano. Uno de ellos es el policía Jesús Gavira. “En esos momentos no piensa uno lo que hace, actuamos sobre la marcha y tuvimos suerte. Nosotros llegamos a ver a un bombero saltar desde la primera planta porque el tío amenazaba con pegarle fuego a la bombona. El bloque estaba desalojado, pero posiblemente hubiera volado por los aires. Al final logramos entrar por la ventana e inmovilizarlo. Pero si lo pensamos dos veces antes de intervenir es posible que no tuviéramos tanto valor para entrar”. En el mismo caso se encontraron otros dos policías que recibieron una noche el aviso de que un hombre había caído al río Guadalquivir. “Cuando llegamos todavía estaba a flote. Yo me tiré sin pensarlo y luego me ayudó mi compañero a sacar al hombre, que tenía unos 60 años y pesaba más de cien kilos. Si no está allí mi compañero, no podría haber salido por mis propios medios del río”, explica Javier Domínguez. Otros no han tenido servicios tan arriesgados pero son condecorados por llevar 30 años en la Policía. Es el caso de Francisco García, un hombre que asegura que los atascos de hoy en día no tienen nada que ver con los de hace años, que colapsaban toda la ronda. Son, en definitiva, decenas de historias “para que la gente sepa que los municipales hacen algo más que poner multas”.

Fuente DiariodeSevilla

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